En un mensaje cargado de preocupación y cercanía con las víctimas, el arzobispo de Antequera-Oaxaca, Pedro Vázquez Villalobos, expresó su inquietud por el incremento de homicidios y desapariciones en el estado y en el país. Durante la misa celebrada este domingo, el líder religioso hizo una revelación que estremeció a los feligreses: un integrante de su propia familia permanece desaparecido.
“Necesitamos la paz. Estamos cansados de ver lágrimas y de derramar lágrimas ante tanto sufrimiento”, señaló desde el altar, al reconocer que este dolor ya tocó las puertas de su hogar. “Hasta el día de hoy no sabemos dónde está un familiar nuestro. No lo sabemos”, dijo.
Vázquez Villalobos lamentó que la violencia siga creciendo y atribuyó gran parte de ella a quienes se sienten por encima de los demás, “dueños del mundo, dueños de la vida del otro”, al grado de decidir quién vive o muere. Esta realidad, subrayó, mantiene a miles de familias mexicanas atrapadas en la incertidumbre y el miedo, aferradas a la esperanza de encontrar a sus seres queridos, aunque sea para darles sepultura.
“Las familias siguen buscando… siguen buscando”, insistió. “Y sigue habiendo desaparecidos, sigue habiendo muertos, asesinados, sufrimiento y dolor”.
El arzobispo pidió fortaleza para quienes atraviesan estos procesos y llamó a la comunidad a no permitir que el resentimiento y los deseos de venganza ocupen el corazón. “Llénese de Dios y sentirá la paz”, expresó. “Qué triste es sentirme dueño de la vida del otro”.
Con su mensaje, Pedro Vázquez sumó su voz a la exigencia de paz y justicia que recorre Oaxaca, en un contexto donde la violencia se ha convertido en una herida que continúa abierta en cientos de hogares.

