La EPOC provocó más de 24 mil muertes en México de 2020 a 2024, al posicionarse como cuarta causa nacional de defunciones por enfermedades no transmisibles. Con factores como el tabaquismo, la contaminación ambiental y laboral, así como el humo de biomasa en zonas rurales de Oaxaca, Guerrero, Michoacán y Chiapas, el padecimiento avanza sin síntomas evidentes al inicio. Especialistas del INSP destacan que los pacientes minimizan tos crónica o falta de aire, lo que retrasa la atención médica.
Ocho de cada 10 afectados ignoran su condición, pues el diagnóstico ocurre en etapas avanzadas mediante espirometría. Aunque la enfermedad duplica su incidencia en hombres, las mujeres registran aumento por exposición prolongada a humo de leña, pese a programas de estufas ecológicas. Con tratamientos que controlan síntomas y evitan complicaciones como cáncer de pulmón o problemas cardiovasculares, expertos recomiendan abandonar el tabaco, reducir exposiciones tóxicas y vacunarse contra influenza y neumonía.
La prevención centra esfuerzos en el diagnóstico temprano y el abandono de riesgos, ya que la EPOC no se cura pero se controla con medicamentos inhalados. Ante su carácter progresivo, el Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias y el IMSS impulsan detección en mayores de 40 años con historial de exposición a humos. Por ello, la conmemoración mundial busca conciencia sobre este padecimiento que integra objetivos de desarrollo sostenible para reducir muertes prematuras.
