El rapero puertorriqueño Bad Bunny impulsó la conservación del sapo concho, especie endémica en peligro crítico, mediante su documental «Debí tirar más fotos», que generó atención global y facilitó liberaciones recientes de ejemplares en Puerto Rico, con más de 751 mil renacuajos reintroducidos hasta la fecha. Este esfuerzo, respaldado por la Universidad de Puerto Rico y zoológicos internacionales, contrarresta amenazas como la pérdida de hábitat y depredadores invasores, mientras un nuevo centro de reproducción se aprueba en la isla.
En la finca El Tallonal, al sur de Puerto Rico, expertos liberaron veinte adultos y 106 juveniles equipados con transmisores de radio, acción que precede a la gira mundial del artista, iniciada en República Dominicana, y que promete extender la campaña educativa a audiencias internacionales. Biólogos de la Universidad de Puerto Rico en Arecibo, como Sondra Vega, destacan cómo la fama del anfibio, con su distintiva nariz respingona, elevó el conocimiento público por encima del cinco por ciento previo. Colaboradores federales y 14 zoológicos de Estados Unidos y Canadá han reproducido asistidamente a la especie desde 2006, con hembras que depositan entre mil y tres mil huevos por evento reproductivo.
Desde 1984, el plan de protección contra la extinción integra charcas artificiales en bosques kársticos áridos, donde el sapo concho sobrevive entre seis y ocho años en cautiverio, aunque solo la mitad en libertad silvestre. La aprobación de un centro de reproducción local, pendiente de validación por la Oficina de Gerencia de Permisos, demandará entre uno y año y medio de construcción para involucrar a estudiantes y comunidades. Este proyecto, junto a la denuncia implícita de la crisis de anfibios en Puerto Rico, que ya perdió tres especies nativas, fortalece la resistencia de Peltophryne lemur ante especies invasoras y libélulas depredadoras.

