La acumulación de botellas de PET en vertederos, ríos y bosques de Cuicatlán pone en riesgo la salud humana y la vida silvestre, alertó Jorge Mariscal Hernández, recolector con 15 años de experiencia en el municipio. Este material, conocido como tereftalato de polietileno, tarda siglos en degradarse y, al hacerlo, libera sustancias químicas que contaminan suelos y fuentes de agua, agravando la crisis ambiental global de los plásticos.
Por ello, Mariscal Hernández urgió a las familias locales a separar correctamente sus residuos y adoptar las tres R: reducir, reutilizar y reciclar. Destacó que el reciclaje no solo evita la saturación de basureros, sino que disminuye la extracción de nuevos recursos como papel, vidrio y metales. “Es responsabilidad de todos cuidar el entorno que heredaremos a las próximas generaciones”, enfatizó.
Además, propuso acciones concretas a las autoridades: implementar programas de educación ambiental en escuelas de todos los niveles, con pláticas especializadas y concursos premiados para incentivar la separación de desechos. Recomendó igualmente la práctica del compostaje doméstico como complemento al reciclaje. Con estas medidas, dijo, Cuicatlán podría mitigar la contaminación por PET y fomentar una cultura sostenible en la región.
