En un intento por desatascar las negociaciones bipartidistas, el presidente Donald Trump propuso este sábado redirigir los fondos destinados a la cobertura sanitaria de Obamacare directamente a los ciudadanos estadounidenses, argumentando que esto permitiría adquirir planes «mucho mejores» sin intermediarios. La iniciativa surge en medio del cierre del Gobierno federal más prolongado de la historia, con 39 días ya acumulados, donde los subsidios de la Ley de Cuidado Asequible representan el principal obstáculo entre demócratas y republicanos. Trump, a través de su red social Truth Social, instó a los senadores republicanos a canalizar «cientos de miles de millones de dólares» que actualmente van a compañías de seguros, hacia los individuos, asegurando que sobraría dinero y se pondría fin al «peor sistema sanitario del mundo». Esta postura se enmarca en su llamado a eliminar el filibuster, que exige 60 votos para avanzar legislación en un Senado de 100 escaños, facilitando así reformas sin consenso amplio.
Sin embargo, la propuesta choca con la resistencia demócrata, que exige extender un año más los subsidios expiratorios a fin de año como condición para un presupuesto provisional que reabra el Gobierno. El líder de la minoría, Chuck Schumer, ofreció el viernes un acuerdo en ese sentido, pero el republicano John Thune, líder de la mayoría, lo calificó de «fracaso asegurado» en una entrevista con CBS, prefiriendo primero desbloquear fondos y negociar subsidios después. Mientras el Senado mantiene sesiones abiertas este fin de semana para impulsar diálogos, el impasse ya genera impactos tangibles: empleados federales enviados a casa sin sueldo, interrupciones en programas como SNAP de asistencia alimentaria y, especialmente, disrupciones en el transporte aéreo. El Departamento de Transportes ordenó recortes de hasta un 10% en el tráfico, con posibilidad de elevarlo al 20% la próxima semana si no hay avances, lo que ha cancelado miles de vuelos y retrasado operaciones en aeropuertos clave.
La tensión subraya las profundas divisiones partidistas en salud y finanzas públicas, donde republicanos acusan a demócratas de extender coberturas a inmigrantes indocumentados —sin evidencia concreta—, y estos últimos defienden los subsidios como pilar de acceso equitativo. Con el cierre superando récords históricos, la propuesta de Trump podría agudizar el debate o, paradójicamente, catalizar un compromiso, aunque analistas advierten que sin flexibilidad en el filibuster, el estancamiento podría prolongarse indefinidamente, afectando la economía y la confianza ciudadana en Washington.

