El secretario de Gobierno, Jesús Romero López, afirmó que en Oaxaca la paz no se impone, sino que se construye todos los días desde el territorio, a través del diálogo y la reconciliación entre comunidades.
Romero López destacó que la administración estatal ha hecho del diálogo su principal herramienta para resolver los conflictos agrarios, logrando que decenas de pueblos y comunidades alcancen acuerdos sobre la propiedad y el uso de la tierra, además de recuperar la convivencia pacífica.
El funcionario informó que, durante la actual administración, se han solucionado más de cuarenta conflictos agrarios históricos, lo que demuestra —dijo— que cuando existe voluntad y confianza, la reconciliación es posible.
“La verdadera paz no consiste solo en detener la violencia, sino en sanar sus efectos. Por eso impulsamos el retorno de las familias desplazadas, porque cada persona tiene derecho a vivir en su tierra con seguridad y dignidad”, expresó el titular de la Secretaría de Gobierno (Sego).
Sin embargo, advirtió que aún existen grupos y autoridades locales que “han optado por el camino equivocado”, recurriendo a la confrontación y a medios fuera de la ley, lo que —señaló— arrastra a las comunidades a una espiral de enfrentamientos sin sentido ni propósito.
“Esa conducta es irresponsable y profundamente lamentable. Ninguna causa justifica la muerte de un comunero, de un joven o de una mujer. Cada vida perdida en un conflicto agrario es una derrota para todos”, subrayó.
Romero López aseguró que el Estado no será indiferente ante la violencia y que actuará con firmeza para proteger a quienes apuestan por la paz, haciendo valer la ley y acompañando a las comunidades en su proceso de reconciliación.
Entre las acciones que continuará impulsando la Sego, mencionó la garantía de seguridad para las familias retornadas, el fortalecimiento de la convivencia y el respeto entre pueblos y municipios.
Finalmente, el secretario hizo un llamado a las comunidades de Oaxaca para privilegiar la razón sobre la ira, el respeto sobre la provocación y el diálogo sobre la violencia.
“La paz no se gana con imposiciones ni con armas; se construye con voluntad, respeto y justicia. Oaxaca merece vivir sin miedo. El único camino es la paz territorial, y en ese rumbo seguiremos caminando junto a los pueblos”, concluyó.
