Por Óscar García
En el zócalo de la ciudad de Oaxaca se inauguró la exposición de altares de Día de Muertos que representan a las ocho regiones del estado. Esta muestra cultural permite a visitantes y habitantes conocer la diversidad de tradiciones con las que los oaxaqueños recuerdan a sus seres queridos.
El gobernador Salomón Jara Cruz, acompañado de su esposa, la presidenta honoraria del DIF Oaxaca, Irma Bolaños Quijano, y funcionarios estatales, encabezó la inauguración del recorrido, que permanecerá abierto al público hasta el próximo 3 de noviembre.
Cada altar refleja la identidad, los colores y las costumbres propias de cada región: los Valles Centrales, la Costa, el Istmo de Tehuantepec, la Cuenca del Papaloapan, la Sierra de Flores Magón, la Sierra Sur, la Sierra Norte y la Mixteca. En conjunto, forman un mosaico que da vida a una de las celebraciones más significativas de Oaxaca.
En el altar de los Valles Centrales predominan los tres niveles que simbolizan el cielo, la tierra y el inframundo. Se adorna con arcos de cempasúchil, caminos de pétalos y alimentos tradicionales como mole negro, pan de muerto, chocolate y mezcal, elementos esenciales para guiar a las almas en su visita.
El Istmo de Tehuantepec destaca por su colorido y esplendor. Conocido como Biguié o Biguieé en zapoteco, su altar se decora con telas bordadas, velas grandes y frutas tropicales. No faltan las flores de cresta de gallo, el pan de yema y los tamales de elote o de mole, mientras que la música tradicional acompaña los rezos en honor a los difuntos.
Por su parte, en la Mixteca, los altares son más sobrios pero profundamente simbólicos. Se elaboran con manteles blancos, velas en forma de cruz, flores de muerto y productos del campo como maíz, frijol y calabaza, representando la gratitud hacia la tierra y la continuidad de la vida.
En las regiones de la Sierra Norte y Sur, los altares se combinan con rezos comunitarios y música de banda, mientras que en la Costa se incluyen ofrendas de pescado y fruta fresca. En la Cuenca del Papaloapan, el colorido se mezcla con tradiciones afrodescendientes, y en la Sierra de Flores Magón se conservan altares de estilo indígena con símbolos de la naturaleza.
La exposición se ha convertido en uno de los atractivos más concurridos en estas fechas, donde locales y turistas recorren cada altar para admirar la creatividad, el respeto y el amor que los pueblos oaxaqueños profesan a sus difuntos. Con esta muestra, Oaxaca reafirma su identidad como un estado donde la tradición del Día de Muertos sigue viva y se renueva año con año.

