La cinta animada de los hermanos Ambriz irrumpe en cines con 13.3 millones de pesos recaudados y 190 mil espectadores en su debut. Esta primera producción nacional en stop motion fusiona terror fantástico y metáforas de censura del siglo XIX. El estreno consolida el universo de Frankelda, impulsado por mentores como Guillermo del Toro.
Los directores Arturo y Roy Ambriz, fundadores de Cinema Fantasma desde 2011, construyen en «Soy Frankelda» un relato sobre la escritora que enfrenta restricciones sociales mediante su imaginación. La obra, estrenada el 23 de octubre en salas mexicanas, emplea marionetas y sets manuales para evocar grabados de Gustav Doré y la esencia quijotesca. Su narrativa explora la perseverancia creativa ante el miedo, con monstruos como reflejos internos de la humanidad.
La Cineteca Nacional exhibe «Frankelda: creación y pesadillas», donde marionetas y escenografías originales atraen multitudes y agotan funciones junto a «Frankenstein» de Del Toro. Críticos elogian la técnica innovadora, pese a ambiciones excesivas en secuencias musicales, y destacan su llamado al apoyo al cine independiente. Los Ambriz posicionan la cinta como hito en la oleada animada mexicana, pese a crisis globales en la industria.
