La Secretaría de la Defensa Nacional inició obras del megaproyecto turístico Puerta al Mar sin permisos ambientales en la Reserva de la Biosfera Sian Ka’an, en Quintana Roo. Este complejo, con costo de 175 mil millones de pesos, abarca 54.6 kilómetros de carretera desde Felipe Carrillo Puerto hasta Vigía Chico, junto a muelle, playa artificial y locales comerciales. Las construcciones violan el Plan de Manejo de la reserva, decretada en 1986 como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, al fragmentar hábitats de jaguares, manatíes y tortugas marinas.
Comunidades indígenas, pesqueras y urbanas denuncian tala de manglares y alteración de ecosistemas costeros, con riesgos para la pesca de langosta en la Bahía de la Ascensión. La Manifestación de Impacto Ambiental, presentada en diciembre de 2024 y suspendida en abril de 2025 por falta de datos, se reanudó en julio con consulta pública que cerró el 7 de octubre. En reunión informativa del 22 de octubre en Felipe Carrillo Puerto, 94 asistentes exigieron a Semarnat negar la autorización, por omisiones en evaluación de impactos a arrecifes y aves migratorias.
El gobierno federal omitió informar a la Unesco sobre el proyecto, pese a su solicitud en julio de 2025, lo que genera alertas internacionales por violaciones a estándares Ramsar. Ejidatarios detuvieron temporalmente las labores en 2024, pero el Ejército reactivó trabajos en enero de 2025 sin resolver irregularidades. Organizaciones como TerraVida advierten que Puerta al Mar replica modelos de control militar en áreas protegidas, con potencial privatización de accesos playeros y amenazas a la conectividad ecológica de la Selva Maya con el Caribe.

