En la costa oaxaqueña, dos playas destacan por un espectáculo natural poco común: La Ventanilla y Mermejita albergan arena con propiedades magnéticas. Este fenómeno se debe a la alta concentración de magnetita, un mineral de hierro que tiñe la arena casi de negro y permite que pequeñas partículas se adhieran a un imán. Esta característica convierte sus paisajes en un contraste visual: la arena oscura contra el azul del Pacífico.
El origen de esta arena magnética está ligado a procesos geológicos: la erosión de rocas volcánicas y minerales pesados que se transportan por corrientes fluviales y marinas, depositándose en zonas costeras.
En el caso específico de La Ventanilla, especialistas apuntan que el río cercano podría aportar sedimentos ricos en magnetita desde zonas donde aflora roca magnética.
Más allá de su rareza geológica, el entorno de La Ventanilla se complementa con manglares y lagunas, dando un valor ecológico adicional al sitio.
Para acceder a estos destinos desde la ciudad de Oaxaca, los turistas suelen tomar el tramo carretero hacia Puerto Escondido o San Pedro Pochutla. Una vez en Mazunte o sus inmediaciones, el traslado hacia La Ventanilla se logra en taxi o mototaxi, mientras que Mermejita queda a 15 o 20 minutos caminando desde el centro de Mazunte.
En Mermejita, algunos visitantes reportan que la arena se siente suave al tacto —“como talco”— y que, al acercar un imán, algunas partículas se elevan y se adhieren.
Este fenómeno no solo enfatiza la riqueza natural de Oaxaca, sino que invita a repensar la forma en que visitamos sus playas: con curiosidad, respeto y consciencia de la fragilidad de esos ecosistemas.
