El Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria confirmó la presencia de gusano barrenador del Nuevo Mundo en una vaca de ocho meses en Sabinas Hidalgo, Nuevo León, a escasos 113 kilómetros de la frontera con Estados Unidos. La detección temprana de larvas evita la emergencia de moscas adultas y mitiga riesgos para la ganadería regional. Autoridades mexicanas y estadounidenses coordinan inspecciones para contener la plaga, que amenaza exportaciones bovinas desde mayo pasado.
SENASICA identificó las larvas en fase inicial durante una revisión rutinaria en un corral de engorda, donde la vaca había llegado procedente de Veracruz días antes. El traslado inadvertido del animal desde el sur del país facilitó la dispersión de la plaga, originaria de Centroamérica y que avanza hacia el norte por rutas ganaderas. Expertos del Departamento de Agricultura de Estados Unidos evalúan la situación para decidir sobre la liberación de moscas estériles en la zona afectada.
La Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural enfatiza que el caso aislado no compromete la cadena de producción nacional, gracias a protocolos de vigilancia que incluyen muestreos semanales en hatos fronterizos. Un equipo liderado por la secretaria Brooke Rollins de Estados Unidos revisó las estrategias mexicanas contra la plaga y prepara un dictamen preliminar sobre su efectividad. La presidenta Claudia Sheinbaum subrayó la implementación de todas las medidas preventivas para preservar la inocuidad del sector ganadero.
Autoridades recomiendan a productores reportar cualquier signo de infestación, como heridas supurantes en el ganado, para activar cuarentenas inmediatas en predios cercanos. El gusano barrenador parasita tejidos vivos de mamíferos, lo que genera pérdidas económicas por tratamientos y rechazos en aduanas internacionales. México mantiene cerradas las importaciones de rumiantes desde regiones endémicas, con el fin de erradicar la amenaza antes de su expansión hacia Texas.

