Oaxaca vive una paradoja: mientras el turismo impulsa la economía, el encarecimiento de viviendas está desplazando a familias de barrios históricos como el Centro, Xochimilco y Jalatlaco, así como de regiones costeras e istmeñas.
En sesión ordinaria del Congreso local, la diputada Biaani Palomec lanzó un exhorto a la Secretaría de Turismo estatal para que active los padrones de anfitriones y plataformas tecnológicas contemplados en la Ley de Turismo. El objetivo: regular el mercado, frenar la gentrificación y proteger el derecho a la vivienda.
“Se trata de un modelo justo y sostenible —no de una lucha contra el turismo— que permita equilibrar el crecimiento inmobiliario con la permanencia de las familias en sus territorios”, enfatizó Palomec.
La diputada advirtió que la gentrificación no solo encarece la vida diaria y expulsa a generaciones enteras de habitantes que han sostenido mercados, oficios y fiestas, sino que también presiona los recursos naturales y transforma la vida comunitaria.
La propuesta busca convertir los padrones en una herramienta para recopilar datos, ordenar la oferta turística y diseñar políticas públicas responsables, que aseguren que el turismo en Oaxaca siga siendo motor económico sin borrar identidades ni tradiciones.
En un estado que presume un vasto patrimonio cultural, la discusión vuelve a poner sobre la mesa una pregunta urgente:
¿Cómo lograr que el turismo conviva con la vida de quienes han hecho de Oaxaca lo que hoy enamora al mundo?
