La noche del 15 de septiembre de 2025 quedará grabada en la historia: Claudia Sheinbaum Pardo se convirtió en la primera presidenta de México en encabezar el tradicional Grito de Independencia, rompiendo 215 años de hegemonía masculina.
En punto de las 22:57 horas, salió a los pasillos de Palacio Nacional tomada de la mano de su esposo, fue recibida con aplausos y vítores de “¡Presidenta, presidenta!”, y saludó a la Bandera, entregada por primera vez por una escolta integrada únicamente por mujeres cadetes del Heroico Colegio Militar.

Ataviada con un vestido artesanal bordado por la maestra Virginia Verónica Arce Arce, originaria de San Isidro Buen Suceso, Tlaxcala, Sheinbaum lanzó un grito que dio un giro histórico a la narrativa de la Independencia. Entre los nombres de los héroes tradicionales, incluyó a Gertrudis Bocanegra, a las heroínas anónimas, a las mujeres indígenas y a los migrantes, con un mensaje que reivindicó la dignidad, la igualdad y la justicia.
“¡Viva México libre, independiente y soberano!”, pronunció tres veces, con fuerza y emoción, frente a cientos de miles de personas que abarrotaron el Zócalo capitalino y que fueron testigos de un hecho inédito: después de 65 mandatarios hombres, una mujer encabezó el ritual más simbólico de la identidad nacional.
El Grito de 2025 no solo fue una ceremonia patriótica, sino también un acto de reconocimiento a las mujeres que a lo largo de la historia han sido invisibilizadas en las luchas de la nación.

