Una revuelta juvenil contra la censura digital y la corrupción desata 48 horas de violencia en Nepal, con 25 muertos, edificios gubernamentales incendiados y el primer ministro renunciado.
Nepal enfrenta una crisis sin precedentes tras la dimisión del primer ministro K.P. Sharma Oli, forzado por protestas masivas que iniciaron contra el bloqueo de 26 redes sociales, como Facebook y YouTube, tras una campaña viral en TikTok que denunciaba la corrupción. En Katmandú, manifestantes incendiaron el Parlamento, el complejo administrativo de Singha Durbar, la sede del Congreso Nepalí y residencias de políticos, incluida la del ex primer ministro Jhalanath Khanal, cuya esposa murió en el ataque. La violencia escaló con la liberación de más de 2,000 presos tras asaltos a cárceles, dejando al país bajo control militar.
El ejército impuso un toque de queda nacional, pero los disturbios persisten, con aeropuertos cerrados y el poder judicial paralizado tras la quema de la Corte Suprema. La renuncia de Oli y otros cuatro ministros no detuvo la furia de los jóvenes, quienes exigen justicia por la represión que dejó al menos 25 fallecidos. Organismos como Amnistía Internacional y Naciones Unidas condenan la violencia y demandan una investigación independiente.

