La acumulación de basura en cunetas y arroyos representa un grave problema ambiental y de salud pública en esta ciudad, exacerbado por la temporada de lluvias. La falta de conciencia ciudadana y la insuficiencia de infraestructura para el manejo adecuado de residuos sólidos generan focos de contaminación que obstruyen el flujo natural del agua, lo que incrementa el riesgo de inundaciones en zonas vulnerables. Vecinos de colonias como la Tercera Sección, Cuarta Sección y Benito Juárez expresan su preocupación constante, ya que estos desechos no solo reducen los cauces de los arroyos, sino que también incluyen escombros y hasta animales muertos, produciendo olores fétidos y potenciales enfermedades.
Ante la ausencia de un servicio de recolección de basura eficiente en varias áreas periféricas, los residentes se ven forzados a depositar sus desechos en estos canales como medida desesperada para llamar la atención de las autoridades. Sin embargo, esta práctica agrava la situación, ya que los arroyos, que nacen en las afueras de la ciudad y desembocan en el río principal, arrastran toda la basura durante las precipitaciones, saturando los cuerpos de agua. Un vecino, Pedro Gutiérrez, destacó que, aunque las lluvias no han sido intensas hasta ahora, la población vive en alerta permanente por el peligro latente de desbordamientos.
La responsabilidad, según los afectados, recae principalmente en la autoridad municipal, que no implementa un programa integral para cubrir todas las colonias. Las unidades de recolección suelen priorizar rutas donde los trabajadores reciben propinas, dejando desatendidas otras áreas. Además, la vegetación excesiva en algunos tramos de las cunetas impide un desagüe fluido, lo que resulta en inundaciones anuales para los hogares cercanos. Esta desatención no solo pone en riesgo la seguridad de los habitantes, sino que también subraya la necesidad urgente de campañas de educación ambiental y mejoras en la gestión de residuos para mitigar estos impactos recurrentes.

