En México, la crisis de vivienda impulsa protestas contra la gentrificación en ciudades como Ciudad de México y Monterrey, donde las rentas en zonas céntricas aumentaron hasta 140 por ciento y 180 por ciento en una década, según Propiedades.com. En colonias como Roma y Condesa, los precios de venta subieron 80 por ciento y las rentas 95 por ciento entre 2015 y 2025. La llegada de nómadas digitales y el auge de plataformas como Airbnb agudizan el desplazamiento de residentes. Las manifestaciones reflejan el malestar por la especulación inmobiliaria y la falta de regulación.
El gobierno de Ciudad de México, liderado por Clara Brugada, presentó un plan de 14 puntos para controlar los precios de alquiler, limitándolos al índice de inflación, y crear un organismo para defender a inquilinos. Sin embargo, la reforma a la Ley de Turismo, que regula plataformas de renta temporal, enfrenta obstáculos legales por amparos de anfitriones. En los últimos 20 años, el precio de la vivienda en México creció 226 por ciento, mientras el salario promedio cayó 23 por ciento. La escasez de vivienda pública y los desarrollos inmobiliarios inaccesibles agravan la situación.
Organizaciones como el Frente Anti-Gentrificación CDMX señalan que el problema radica en la desigualdad económica, no en la migración, y exigen políticas de vivienda social masiva. En Xochimilco, la gentrificación amenaza incluso la fauna local, como el ajolote, por el uso turístico de tierras. Las autoridades buscan soluciones, pero las protestas persisten ante la falta de avances concretos. El debate sobre la regulación del mercado inmobiliario y el acceso a la vivienda digna continúa en el centro de la discusión pública.
