Inculcar el amor por la lectura en los niños requiere crear momentos placenteros, elegir temas de su interés y evitar imposiciones, según expertos citados en un artículo de El País. María Fernández Gómez, psicóloga perinatal infantojuvenil, enfatiza que leer en un ambiente de apoyo y cariño fortalece el vínculo familiar y estimula la creatividad, la concentración y la memoria. Los padres deben actuar como modelos lectores, ya que los menores aprenden al observar el entusiasmo de los adultos por los libros. Forzar la lectura, en cambio, puede generar rechazo y asociar esta actividad con tensión, lo que dificulta el desarrollo del hábito.
Desde edades tempranas, incluso desde bebés, los niños pueden vincularse con la lectura mediante cuentos interactivos con música o ilustraciones, señala Fernández. Natalia García, psicóloga sanitaria, añade que los menores de 2 o 3 años ya muestran interés por libros con letras y dibujos, y que elegir temáticas atractivas, como animales o aventuras, fomenta su engagement. Un estudio de la Universidad de Cambridge, publicado en 2023, respalda que los niños que leen por placer desde pequeños desarrollan mejores habilidades cognitivas y mayores volúmenes cerebrales, lo que refuerza la importancia de iniciar este hábito pronto. Los expertos coinciden en que los padres deben evitar castigos o presiones y, en cambio, cultivar un entorno donde la lectura sea un momento especial de conexión familiar.
Cuando los niños rechazan la lectura, García recomienda empezar con libros de letras grandes o ilustraciones, incluso si parecen infantiles para su edad, para despertar su interés. Fernández destaca que repetir historias favoritas brinda seguridad y estimula el aprendizaje, ya que los menores memorizan palabras y descubren nuevos detalles. José María López, padre de un niño de 6 años, comparte que su hijo prefiere libros de aventuras como Geronimo Stilton o cómics como Tintín, lo que refleja la importancia de alinear la lectura con los gustos individuales. Los expertos subrayan que un enfoque sin exigencias y con modelaje positivo de los padres es fundamental para que los niños lean por iniciativa propia.

