Por: Oscar García
La empresa internacional Adidas se encuentra en el centro de la polémica luego de que presentara un calzado denominado “Oaxaca Slip-On”, inspirado en los diseños tradicionales de la comunidad indígena Villa Hidalgo Yalalág, en la Sierra Norte de Oaxaca. El modelo fue cuestionado públicamente y señalado como un caso de apropiación cultural, lo que obligó a la compañía a reaccionar y buscar un acercamiento con las autoridades y los artesanos.
Durante la conferencia de prensa del gobernador de Oaxaca, Salomón Jara Cruz, el secretario de las Culturas y las Artes, Flavio Sosa Villavicencio, informó que el pasado domingo se realizaron reuniones entre representantes de la comunidad, autoridades estatales y federales, así como con instancias de protección cultural. En los encuentros participaron la titular del Instituto Nacional de Derechos de Autor (Indautor), Karina Luján, representantes del Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas (INPI) y el secretario de Desarrollo Económico, Raúl Ruiz.
El funcionario explicó que tras el diálogo se acordó que el próximo jueves representantes de Adidas asistirán a la asamblea comunitaria de Villa Hidalgo Yalalág, donde pedirán disculpas públicamente a los artesanos y a la población. En ese mismo espacio se espera alcanzar acuerdos que permitan reconocer la autoría cultural de los pueblos originarios y establecer mecanismos para que hechos similares no se repitan.
“Lo que se está defendiendo son los valores culturales de un pueblo, encabezados por sus propias autoridades, con el respaldo del gobierno estatal y federal. No vamos a permitir otro caso de apropiación cultural que vulnere la identidad de Oaxaca”, subrayó Sosa Villavicencio.
El caso se originó cuando el diseñador Willy Chavarría, en colaboración con Adidas, lanzó un calzado cuyo diseño retomaba elementos característicos del huarache tradicional de Villa Hidalgo Yalalág. La pieza fue presentada como parte de una colección internacional, lo que provocó críticas de organizaciones culturales y de la propia comunidad, quienes exigieron respeto y reconocimiento a la creatividad indígena.
La polémica revive un debate recurrente en México sobre la apropiación cultural y el aprovechamiento comercial de símbolos, técnicas y diseños que pertenecen a comunidades originarias. En ocasiones anteriores, empresas nacionales y extranjeras han enfrentado reclamos similares por el uso indebido de textiles, bordados y elementos de indumentaria indígena sin consulta ni autorización de sus creadores.
Con esta disculpa pública, las autoridades y la comunidad esperan abrir un precedente que obligue a las grandes marcas a establecer relaciones de respeto y colaboración con los pueblos indígenas, reconociendo su aporte cultural y evitando que la moda internacional continúe lucrando con la identidad de las comunidades sin darles crédito ni beneficios.

