Playa Corralero emerge como uno de los tesoros costeros menos explorados de Oaxaca, ubicado en el municipio de Pinotepa Nacional, en la región de la Costa Chica que se extiende desde Huatulco hasta los límites con Guerrero. Este destino destaca por su entorno silvestre y majestuoso, libre de grandes desarrollos turísticos, lo que le confiere un ambiente auténtico y sereno. Con un oleaje intenso que demanda precauciones para el nado, la playa invita a actividades relajadas como construir castillos de arena, jugar voleibol o simplemente disfrutar del sol. Para quienes prefieren aguas más calmadas, las zonas cercanas a las escolleras ofrecen opciones seguras para sumergirse.
Además de su mar vibrante, Playa Corralero alberga una laguna de tonos azul turquesa que enriquece la experiencia con avistamientos de aves como pelícanos, garzas y patos, convirtiéndola en un sitio ideal para la observación natural o la pesca recreativa. Los visitantes pueden deleitarse con la gastronomía local en modestos restaurantes, donde se sirven platillos típicos como pescado a la talla, ceviches, cócteles de camarón, tichindas y pescado frito, todos acompañados de salsas caseras al estilo oaxaqueño. Para los entusiastas de la vida marina, octubre representa el momento óptimo para presenciar la migración de ballenas, un espectáculo que añade un toque inolvidable al viaje.
Acceder a este paraíso requiere planificación: desde la ciudad de Oaxaca, se toma la carretera federal 175 hacia el suroeste, recorriendo entre 180 y 200 kilómetros hasta Pinotepa Nacional, un trayecto que dura de cuatro a cinco horas según el tráfico. Desde allí, un tramo adicional de 25 a 30 kilómetros por terracería lleva directamente a la playa, en un tiempo estimado de 30 a 40 minutos. Esta ruta resalta la accesibilidad relativa del sitio, ideal para escapadas que buscan conectar con la naturaleza sin las multitudes de destinos más comerciales.

