Por: Aylin Paredes
Claudia Sheinbaum arremetió contra la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) saliente, acusándola de promover racismo, clasismo y de haber incurrido en prácticas que debilitan la institucionalidad del país. En un pronunciamiento reciente, la mandataria señaló que la Corte se ha caracterizado por liberar delincuentes, usurpar funciones del Poder Legislativo y cerrar su ciclo con acciones que fomentan la discriminación, particularmente hacia los pueblos indígenas. Estas declaraciones han generado un nuevo punto de tensión en la relación entre el Ejecutivo y el Judicial.
Sheinbaum enfatizó la importancia de erradicar cualquier forma de discriminación en México, especialmente en los libros de texto, donde se debe reforzar el mensaje de igualdad y respeto. Criticó específicamente un caso en el que, según sus palabras, un servidor público habría actuado de manera burlona y ofensiva hacia personas de comunidades indígenas que lo visitaron. La presidenta destacó que las autoridades públicas deben actuar con respeto y no perpetuar actitudes racistas o clasistas, subrayando que estas conductas son inaceptables en una institución que representa la justicia.
Las acusaciones de la presidenta se producen en un contexto de renovación en la SCJN, lo que podría intensificar el debate sobre el papel del Poder Judicial en la defensa de los derechos y la igualdad. Aunque Sheinbaum no especificó nombres ni casos concretos, sus señalamientos apuntan a una crítica estructural hacia las decisiones de la Corte saliente, lo que abre la puerta a un análisis más amplio sobre la impartición de justicia en México.
