Por: Aylin Paredes
En Oaxaca y regiones colindantes con Puebla, el maíz trasciende su papel como alimento para convertirse en un símbolo cultural y espiritual. Según el estudio “El enigma del maíz: rituales y creencias” publicado por la Revista Digital de la UNAM, investigadores exploraron las leyendas y mitos que rodean a esta planta sagrada, como los “tamales pintos”. Esta creencia popular sostiene que, si los tamales no se cuecen correctamente durante una fiesta, es señal de envidia de alguien que no comparte la alegría del momento. Para evitarlo, se colocan ramas de sauco o se atan las “orejas” de las ollas, protegiéndolas de chismes y malas energías.
Además, el maíz y sus derivados, como la tortilla y la tlayuda, están impregnados de significados rituales. Por ejemplo, si una tortilla se rompe al prepararla, se dice que alguien en la familia tiene hambre. Si no se cocina uniformemente, podría reflejar el enojo o preocupación de la cocinera. Incluso el comal tiene su misticismo: si no se calienta, indica conflictos familiares, y si cruje el fuego, anuncia visitas. Estas creencias, arraigadas en comunidades mixtecas y zapotecas, reflejan la conexión profunda entre el maíz y la vida cotidiana.
Por otro lado, ciertas advertencias persisten en torno a la tortilla. No se deben decir groserías cerca de la masa, pues podría amargarse, y comer tortilla acostado podría detener el crecimiento de los niños. Asimismo, tirar o jugar con tortillas se considera un agravio, ya que el maíz “tiene corazón” y, si se le maltrata, no será productivo. Estas tradiciones, que combinan respeto y misticismo, muestran cómo el maíz sigue siendo un pilar cultural en México, donde su cuidado y preparación trascienden lo cotidiano para convertirse en un acto sagrado.

