La empresa francesa EDF Renovables México detuvo las operaciones del parque eólico Gunaa Sicarú en Unión Hidalgo, Oaxaca, tras un fallo judicial que otorgó un amparo a la comunidad indígena zapoteca. El Juzgado Primero de Distrito confirmó la suspensión definitiva del proyecto debido a violaciones al derecho de consulta previa, libre e informada, estipulado en el Convenio 169 de la OIT. La comunidad, apoyada por ProDESC, denunció irregularidades en los contratos de arrendamiento de tierras comunales. EDF no ha emitido un comunicado oficial sobre las razones de la suspensión.
La resolución judicial, respaldada por el Primer Tribunal Colegiado en Materias Civil y Administrativa, prohíbe la construcción y operación del parque, que contemplaba 96 aerogeneradores y una inversión de 271 millones de dólares. La comunidad de Unión Hidalgo argumentó que la consulta realizada por EDF y la Secretaría de Energía careció de traducción al zapoteco y presentó información técnica incomprensible para los pobladores. Este proyecto, iniciado en 2016, buscaba generar 252 megavatios por hora, pero no garantizaba beneficios directos a la comunidad. La suspensión representa un precedente para la defensa de los derechos indígenas en proyectos energéticos.
La controversia en torno a Gunaa Sicarú se suma a otros conflictos en el Istmo de Tehuantepec, donde operan 29 parques eólicos. En 2020, la comunidad zapoteca presentó una demanda en tribunales franceses bajo la Ley de Vigilancia, exigiendo el respeto a los derechos humanos. Aunque el proceso legal internacional sigue en curso, el amparo mexicano otorga una victoria temporal a los comuneros. Organizaciones como la Asamblea de Pueblos Indígenas del Istmo celebran la decisión como un paso hacia la protección de su territorio.
