Por. Aylin Paredes
La Organización de las Naciones Unidas (ONU) reportó que, desde finales de mayo, mil 373 palestinos han perdido la vida en la Franja de Gaza mientras esperaban ayuda humanitaria, una cifra cercana a los mil 330 fallecidos registrados por el Ministerio de Sanidad gazatí hasta el jueves. Según el Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, la mayoría de estas muertes fueron causadas por disparos del Ejército israelí en las rutas de distribución de la Fundación Humanitaria para Gaza, respaldada por Estados Unidos e Israel. En particular, 859 personas fallecieron en las zonas de distribución de esta organización, mientras que 514 murieron en los trayectos de los convoyes.
Por su parte, la ONG Human Rights Watch (HRW) calificó estas acciones como “crímenes de guerra” y exigió el cese inmediato de la violencia contra civiles. La organización señaló que el sistema militarizado de entrega de ayuda, apoyado por Israel y Estados Unidos, ha convertido las distribuciones en escenarios de violencia, exacerbando la crisis humanitaria. HRW denunció que Israel utiliza la escasez de alimentos como “arma de guerra”, lo que ha generado una desnutrición masiva en la población palestina. Solo entre el 30 y el 31 de julio, 105 personas murieron y 680 resultaron heridas en la zona de Zikim, al norte de Gaza.
La ONU aclaró que no hay evidencia de que otros grupos armados en la zona estén relacionados con estas muertes, subrayando la responsabilidad de las fuerzas israelíes. Belkis Wille, directora asociada de HRW, criticó que las fuerzas israelíes y sus contratistas, con apoyo estadounidense, disparen contra civiles que buscan desesperadamente alimentos para sus familias. Ambos organismos instaron a la comunidad internacional a presionar a Israel para detener el uso letal de la fuerza contra multitudes de civiles, en un contexto donde la crisis humanitaria en Gaza sigue agravándose.

