Por Félix Villalobos
Brasil abogará por la salud de América Latina en las negociaciones de la COP30, ante el colapso de sistemas sanitarios por el cambio climático. Más de 50 organizaciones de salud pública emitieron una declaración que destaca la presión sin precedentes sobre los sistemas de salud, con 12.6 millones de casos de dengue en 2024 y dos tercios de los centros médicos en zonas de alto riesgo climático. La región enfrenta impactos severos, como huracanes que pueden devastar economías caribeñas en un día. Demandan financiamiento y tecnología de países ricos para mitigar la crisis.
La temperatura global superó por primera vez 1.5 grados celsius sobre niveles preindustriales entre julio de 2023 y junio de 2024, según el programa Copernicus. Esto agrava enfermedades respiratorias, infecciones y malnutrición, afectando especialmente a niños, mujeres y ancianos. La OMS y la OPS respaldan la “Posición Común de América Latina y el Caribe sobre Cambio Climático y Salud”, que promueve el Plan de Acción de Belém para fortalecer sistemas sanitarios resilientes. Sin medidas urgentes, las proyecciones indican un calentamiento de 1.9 grados celsius para 2100.
La declaración regional exige justicia climática, señalando que las emisiones del norte industrializado causan el sufrimiento del sur. Piden eliminar combustibles fósiles y restaurar ecosistemas para reducir riesgos sanitarios. La conferencia en Brasilia, previa a la COP30, busca compromisos globales para financiar la adaptación climática. La salud pública en la región depende de acciones inmediatas para evitar un colapso irreversible.

