Sandra Mónica Decasper Chacón, mexicana atrapada en Argentina, solicita apoyo urgente a las autoridades de México para regresar al país junto a sus dos hijos, víctimas de violencia vicaria por parte de su exesposo, Norberto Ariel Martins Mogo, diplomático argentino. A pesar de una orden de restricción perimetral contra él, Decasper denuncia que el agresor continúa ejerciendo violencia psicológica a través de los menores y hostigamiento legal, impidiéndole salir del país. La situación se agudizó tras un viaje a México en junio de 2024, cuando Mogo la amenazó con denunciarla por secuestro internacional de menores, forzándola a regresar a Argentina. Su caso, visibilizado en redes sociales, busca presionar para obtener ayuda consular y judicial.
Los hijos de Decasper, Mateo y Julieta, sufren las consecuencias de la violencia vicaria, con episodios como la hospitalización de Mateo en diciembre de 2024 por una crisis nerviosa derivada del maltrato psicológico. La mexicana ha presentado denuncias ante la Fiscalía de Mérida, Yucatán, sin que estas prosperen, y reporta que en Argentina enfrenta obstáculos legales, ya que su exesposo utiliza su influencia como abogado y exfuncionario del Ministerio de Relaciones Exteriores para intimidar a sus defensores. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos admitió su caso como el primero de violencia vicaria, lo que podría sentar un precedente. Decasper permanece en su domicilio con recursos limitados, bajo vigilancia y con temor de perder a sus hijos.
El caso de Decasper refleja un patrón de violencia de género que afecta a miles de mujeres en México y América Latina, según el Frente Nacional contra Violencia Vicaria. En Argentina, el Ministerio Público Tutelar reconoce la violencia vicaria como un tipo de violencia de género que utiliza a los hijos para dañar a la madre, mientras que en México, Zacatecas tipificó este delito en 2022. La falta de perspectiva de género en los sistemas judiciales agrava estas situaciones, dejando a las víctimas desprotegidas. Decasper apela a la intervención de la presidenta Claudia Sheinbaum y el Consulado Mexicano para garantizar su seguridad y la de sus hijos.
