La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) repudió los actos de vandalismo registrados en el Centro Cultural Universitario (CCU) durante la segunda marcha contra la gentrificación en la Ciudad de México. Un grupo de encapuchados, desvinculado del contingente principal, ingresó a Ciudad Universitaria, donde destruyó casetas de vigilancia, rompió vidrios del Museo Universitario de Arte Contemporáneo (MUAC) y saqueó la librería Julio Torri. La institución evalúa los daños para presentar denuncias ante las autoridades capitalinas. Los hechos ocurrieron tras una protesta que buscaba visibilizar el desplazamiento de comunidades por el encarecimiento de la vivienda.
La marcha, que partió de la estación Fuentes Brotantes del Metrobús con dirección al Monumento al Caminero, cambió su ruta hacia Ciudad Universitaria debido a la presencia de elementos de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC). Manifestantes realizaron pintas y causaron destrozos en la estación Perisur del Metrobús y en un paso a desnivel cercano. En el CCU, los encapuchados sustrajeron libros de la librería Julio Torri, algunos de los cuales quemaron en una fogata improvisada. La UNAM subrayó su compromiso con la libertad de expresión, pero rechazó la violencia como forma de protesta.
La jefa de Gobierno, Clara Brugada, y la presidenta Claudia Sheinbaum condenaron los actos violentos, calificando la quema de libros como un acto reprobable. La SSC reportó saldo blanco, con tres atenciones médicas menores y sin detenciones. La protesta, que reunió a unas 600 personas, buscaba rechazar megaproyectos como una terminal de contenedores e hidrocarburos por su impacto socioambiental. La UNAM prepara acciones legales para sancionar a los responsables de los daños en sus instalaciones.
