Por: Aylin Paredes
La inflación, las bajas ventas y la extorsión amenazan la supervivencia de siete de cada 10 tienditas en México, según revela la Encuesta #25: Pulso de la Tienda de Barrio 2025 de la Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes (ANPEC). El estudio, basado en las respuestas de 3 mil comerciantes, indica que el 68.3 por ciento de estos negocios ha tenido que cerrar temporalmente, ya sea por horas o un día a la semana, para mantenerse a flote. Además, el 77 por ciento de los tenderos percibe un riesgo real de cierre definitivo, lo que refleja la gravedad de la situación para el comercio tradicional.
El aumento de precios derivado de la inflación, la disminución en el poder adquisitivo y la extorsión son los principales factores que asfixian a estos negocios. Cuatro de cada 10 tienditas enfrentan extorsión, ya sea telefónica o por pandillas locales, un problema que afecta tanto a zonas urbanas como a barrios marginados. Para resistir, el 62.9 por ciento de los comerciantes vende a pérdida, comercializando productos al costo de proveedor, mientras que el 72.8 por ciento ha reducido sus márgenes de ganancia. Algunos incluso han optado por cambiar a proveedores o marcas más económicas para mantener su inventario.
A pesar de estas dificultades, los tenderos muestran una resiliencia notable. La mitad de estos negocios opera desde los hogares y el 48 por ciento nació como una forma de emprendimiento, aunque el 32 por ciento surgió por necesidad ante el desempleo. Sin embargo, la inflación ha mermado la capacidad de compra de los clientes, quienes gastan en promedio 100 pesos diarios y priorizan productos baratos sobre la calidad. Esto ha llevado a una caída en el consumo de alimentos enlatados y pan de caja, además de un aumento en las compras a crédito. “Las tiendas están abiertas, pero los refrigeradores vacíos”, destaca Cuauhtémoc Rivera, presidente de ANPEC, subrayando la lucha diaria de estos comerciantes por sobrevivir.
