Por: Aylin Paredes
La posible sustitución del jarabe de maíz de alta fructosa por azúcar de caña en bebidas como Coca-Cola y otros productos alimenticios en Estados Unidos generaría un impacto económico significativo para los agricultores y la industria, según expertos. El presidente Donald Trump anunció el miércoles que, tras conversaciones con Coca-Cola, la empresa acordó incorporar azúcar de caña en sus bebidas en el mercado estadounidense, una medida respaldada por el movimiento Make America Healthy Again (MAHA) y el secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr., quienes abogan por ingredientes más saludables.
Por su parte, Coca-Cola señaló que pronto revelará detalles sobre nuevas ofertas dentro de su portafolio, mientras que PepsiCo también expresó su disposición a usar azúcar en bebidas como Pepsi si los consumidores lo demandan. Sin embargo, analistas advierten que este cambio implicaría ajustes complejos en las cadenas de suministro, ya que el jarabe de maíz, más económico, proviene de productores distintos al azúcar de caña. Además, la reformulación de productos requeriría modificaciones en el etiquetado y elevaría los costos de producción, con estimaciones que superan los mil millones de dólares, según la analista Heather Jones.
En este contexto, la Asociación de Refinadores de Maíz alertó que eliminar el jarabe de maíz de alta fructosa podría reducir los precios del maíz hasta en 34 centavos por bushel, lo que representaría pérdidas de 5 mil 100 millones de dólares para los agricultores estadounidenses. Este cambio también afectaría la demanda de maíz, ya que producir una libra de jarabe requiere 2.5 libras del cereal, y podría incrementar las importaciones de azúcar, dado que la producción local es insuficiente. Aunque Coca-Cola ya utiliza azúcar de caña en mercados como México, implementar esta transición en Estados Unidos plantea desafíos logísticos y económicos que aún están en evaluación.
