Un estudio publicado en la revista Nature expone que los inmigrantes en Europa y Norteamérica perciben salarios 17.9 por ciento inferiores a los de los nativos, según un análisis de 13.5 millones de trabajadores en nueve países entre 2016 y 2019. La investigación, liderada por Are Skeie Hermansen de la Universidad de Oslo, señala que España registra la mayor brecha, con un 29.3 por ciento, mientras que Suecia muestra la menor, con un 7 por ciento. Tres cuartas partes de esta diferencia se atribuyen a la concentración de inmigrantes en sectores, ocupaciones y empresas con salarios más bajos. La IESE Business School participó en el estudio por parte de España.
La brecha salarial no se explica principalmente por diferencias en cualificaciones, sino por un acceso limitado a empleos mejor remunerados, según el estudio. En países como Canadá, Dinamarca, Alemania, Países Bajos, Noruega y Suecia, los hijos de inmigrantes enfrentan una disparidad menor, ganando en promedio un 5.7 por ciento menos que los hijos de nativos. Los investigadores destacan que esta situación refleja fallos en las políticas de integración migratoria, que relegan a los inmigrantes a trabajos donde no aprovechan su potencial. Los datos subrayan la urgencia de políticas que promuevan una mejor inserción laboral.
Los países analizados, que incluyen Canadá, Dinamarca, Francia, Alemania, Países Bajos, Noruega, España, Suecia y Estados Unidos, enfrentan retos demográficos como el envejecimiento poblacional y la escasez de mano de obra. La investigación sugiere que políticas migratorias sólidas podrían mitigar estos desafíos, pero requieren abordar las desigualdades en el mercado laboral. En España, la brecha salarial de los inmigrantes es comparable a la de Canadá (27.5 por ciento), pero supera a la de países como Noruega y Alemania. El estudio enfatiza la necesidad de mejorar el acceso a oportunidades laborales para optimizar el capital humano de los inmigrantes.
