La deuda externa de México registró un aumento histórico de 17.4 por ciento en términos reales entre mayo de 2024 y mayo de 2025, revelan informes de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP). El monto total de esta obligación alcanzó los 4 billones 487 mil 559 millones de pesos, lo que representa un incremento de 826 mil 516 millones respecto al año anterior.
Este crecimiento se da en un contexto de alta volatilidad en los mercados internacionales y una depreciación sostenida del peso mexicano frente al dólar —de 14.5% en un año— y frente al euro —14.9%—, lo que encareció significativamente el costo en moneda nacional de los compromisos en divisas.

A diferencia de años recientes, en los que el crecimiento de la deuda pública se concentró en el ámbito interno, el comportamiento de 2025 marca un viraje. Según los reportes oficiales enviados al Congreso, la deuda externa creció más que la interna, comportamiento que no se registraba desde los efectos económicos de la pandemia en 2020.
En total, el Saldo Histórico de los Requerimientos Financieros del Sector Público (SHRFSP) —la medición más amplia de la deuda del país— se elevó a 17 billones 673 mil 629 millones de pesos, lo que representa un incremento anual real de 8.6 por ciento. De ese total, 13 billones 186 mil millones corresponden a deuda interna, que creció 5.9%, y el resto a deuda externa.
La propia SHCP reconoció que el encarecimiento de las tasas de interés —actualmente en un nivel récord de 11.25%— también impactó el costo de la deuda interna, sobre todo aquella que fue refinanciada en el mercado local tras los cuellos de botella derivados de la pandemia.

Además, Hacienda informó que en días recientes utilizó el remanente del Banco de México para recomprar parte de la deuda externa con vencimiento en 2026. Sin embargo, los informes detallan que las obligaciones directas del gobierno federal aumentaron 16.9% real en el último año, alcanzando los 2 billones 93 mil 212 millones de pesos, incluso por encima del crecimiento del SHRFSP.
Este crecimiento, apuntan los reportes, responde a una estrategia de contratación de deuda directa para liberar espacio fiscal destinado a empresas del Estado como Petróleos Mexicanos (Pemex).
El panorama muestra que, ante un entorno económico internacional incierto, México ha optado por una mayor exposición a la deuda externa, aun cuando esta se vuelve más costosa por factores fuera del control fiscal directo, como la depreciación cambiaria y el encarecimiento global del crédito.

