Vecinos de la colonia Tlacoquemécatl del Valle, en la alcaldía Benito Juárez, Ciudad de México, lograron que el árbol centenario conocido como Laureano, un laurel de la India de más de 100 años, fuera declarado patrimonio monumental por la Secretaría del Medio Ambiente (Sedema). La movilización ciudadana, que incluyó protestas pacíficas, recolección de más de 2 mil firmas y un amparo legal, evitó que la constructora Núcleo Urbano afectara al ejemplar durante la edificación de un complejo de departamentos de lujo en el predio de Miguel Laurent 48. La declaratoria garantiza la protección de Laureano y prohíbe cualquier poda de sus raíces o follaje hasta que se realicen tres dictámenes técnicos por parte de la Sedema, la inmobiliaria y un perito vecinal.
La lucha por salvar a Laureano comenzó en mayo de 2025, cuando los habitantes denunciaron que las obras ponían en riesgo al árbol y a otros ejemplares cercanos, como un colorín en peligro de extinción y una palmera. A través de bloqueos en las calles Fresas y Miguel Laurent, asambleas y diálogo con autoridades, los vecinos exigieron la preservación de este símbolo de identidad barrial, que aporta sombra, oxígeno y biodiversidad. La Sedema confirmó que no existe autorización para talar o podar a Laureano, y la empresa constructora se comprometió a ajustar el proyecto para priorizar la conservación del árbol, en línea con el Plan Ambiental de la CDMX.
El caso de Laureano, similar al del árbol Eugenio declarado patrimonio en 2024, marca un precedente en la capital mexicana para equilibrar el desarrollo urbano con la protección ambiental. Los vecinos continúan su esfuerzo para que el predio sea expropiado y convertido en un parque de bolsillo, mientras la Sedema avanza en la declaratoria de otros árboles como patrimonio monumental. La comunidad rechazó intentos de politización del movimiento, como el del dirigente de Movimiento Ciudadano, Jorge Álvarez Máynez, y enfatizó su carácter autónomo y ciudadano.

