En Oaxaca, un estado reconocido como cuna del liberalismo mexicano gracias a figuras como Benito Juárez y Porfirio Díaz, la herencia cultural católica sigue marcando presencia en la nomenclatura de sus municipios. De los 570 municipios que conforman la entidad, 399 llevan nombres de santos o figuras católicas, mientras que solo 171 tienen denominaciones no religiosas, según datos presentados por Rodolfo Casillas Ramírez, investigador de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso), sede México. Este contraste pone en el centro del debate la convivencia entre el legado histórico y la laicidad del Estado mexicano.
Casillas Ramírez, también maestro en Historia por la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), explicó durante el foro “Libertad religiosa y respeto al estado laico” que la secularización de las instituciones públicas y la rectoría de la laicidad han permitido salvaguardar la pluralidad religiosa y la coexistencia de ciudadanos sin religión. Sin embargo, cuestionó la pertinencia de mantener nombres de municipios ligados a la tradición católica en un contexto donde el Estado laico promueve la neutralidad. “¿Qué significa para un católico, un no creyente o un miembro de otra religión que un municipio lleve el nombre de un santo?”, planteó, destacando que, aunque los nombres persisten, su interpretación varía y ya no reflejan un monopolio cultural o religioso.
Oaxaca se distingue por su diversidad religiosa, siendo uno de los estados con menor porcentaje de católicos en el país. Según Casillas, el 85% de la población mexicana es católica, mientras que un 10.5% profesa otras formas de cristianismo y un 4% no tiene religión. En el estado, la pluralidad se refleja en la presencia de municipios donde los católicos son minoría y en la amplia variedad de prácticas pastorales de distintas iglesias. Esta tendencia, señaló el experto, podría posicionar a Oaxaca como uno de los estados con menos católicos en el futuro, evidenciando un cambio significativo en la dinámica religiosa y social.
