La inversión china en México alcanzó 11 mil 890 millones de dólares al cierre del primer trimestre de 2025, un incremento del 46 por ciento en dos años, tras sumar tres mil 568 millones en 2024 y lo que va de 2025 a los ocho mil 140 millones acumulados hasta 2023. Este flujo de capital, impulsado por la posición geográfica estratégica de México, refleja el interés de empresas asiáticas por abastecer a la industria de exportación, especialmente hacia Estados Unidos, según datos reportados por Milenio.
César Fragozo López, vicepresidente de la Cámara de Comercio México-China, destacó que las inversiones no han disminuido pese a la guerra comercial entre China y Estados Unidos. Las empresas chinas operan con cautela, ajustándose a las reglas de exportación del T-MEC para evitar aranceles elevados, y algunas canalizan fondos a través de intermediarios en Hong Kong. Fragozo subrayó que México se perfila como una plataforma ideal para conectar productos y servicios chinos con el mercado americano.
El Plan México, un programa que identifica más de mil proyectos de inversión valuados en 277 mil millones de dólares, capta la atención de inversionistas chinos. Este plan, presentado en enero de 2025 por la presidenta Claudia Sheinbaum, busca elevar la inversión respecto al PIB por encima del 25 por ciento a partir de 2026 y del 28 por ciento en 2030. Los sectores de manufactura y proveeduría para la industria estadounidense destacan como áreas prioritarias para la colaboración chino-mexicana, con énfasis en productos de mayor valor agregado.
Datos de la Secretaría de Economía revelan que, entre 1999 y diciembre de 2024, México recibió dos mil 963 millones de dólares en Inversión Extranjera Directa (IED) de China, con la Ciudad de México, Yucatán y Jalisco como principales destinos. En 2024, la IED china se concentró en la Ciudad de México (541 millones), Campeche (63.3 millones) y Coahuila (55.9 millones). Proyectos en energías renovables, telecomunicaciones, minería y producción de vehículos eléctricos, como los de BYD y MG, ilustran la diversificación de estas inversiones.
Sin embargo, tensiones geopolíticas persisten. Estados Unidos expresó preocupación por el aumento de la inversión automotriz china en México, temiendo que empresas como BYD utilicen al país como “puerta trasera” para evadir regulaciones. Pese a estas presiones, expertos señalan que el Plan México requiere incentivos adicionales y programas para fortalecer cadenas de valor, lo que permitiría a México transitar de ensamblador a productor de bienes terminados con mayor integración nacional.
La relación comercial entre ambos países también creció. En 2022, el comercio bilateral alcanzó 100 mil millones de dólares, con un incremento interanual del 10 por ciento. China se consolida como el segundo socio comercial de México, mientras que México es el segundo socio de China en América Latina. Proyectos como el Tren Maya y el Metro de la Ciudad de México ya cuentan con participación china, lo que refuerza la confianza en el mercado mexicano.
Empresas como Foxconn y Pegatron, aunque no exclusivamente chinas, también exploran expandir sus operaciones en México, atraídas por el nearshoring y la cercanía con Estados Unidos. Estas iniciativas podrían generar miles de empleos y consolidar a México como un hub manufacturero clave en la región.
