Robert De Niro, ícono del cine estadounidense, recibió la Palma de Oro de Honor en la gala inaugural del 78º Festival de Cine de Cannes, un reconocimiento a su trayectoria entregado por su colega y amigo Leonardo DiCaprio. En un discurso cargado de contenido político, el actor de 81 años calificó a los artistas como “una amenaza para los autócratas y fascistas de todo el mundo” y arremetió contra el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a quien llamó “presidente filisteo”. De Niro denunció los recortes a la cultura y los aranceles del 100 por ciento propuestos por Trump a películas extranjeras, medidas que, según él, atentan contra la creatividad y la diversidad del arte. La ceremonia, proyectada en 382 cines de Francia, marcó el inicio de un festival que combina glamour con un fuerte mensaje político.
Leonardo DiCaprio, encargado de presentar el galardón, destacó la influencia de De Niro en su carrera, recordando cómo lo eligió para el reparto de Vida de este chico (1993) tras una audición memorable. “Habla poco, pero cuando lo hace, lo que dice importa”, afirmó DiCaprio sobre su mentor, quien ha trabajado en clásicos como Taxi Driver (1976), Toro salvaje (1980) y Los asesinos de la luna (2023). De Niro, visiblemente emocionado, agradeció al festival por su compromiso con el arte, al que describió como “inclusivo, diverso y en busca de la verdad”. En su intervención, instó al público a movilizarse sin violencia, a protestar y a votar para defender la democracia, cerrando con un homenaje al lema francés: “Liberté, égalité, fraternité”. La audiencia en el Gran Teatro Lumière respondió con una ovación prolongada.
La gala, conducida por el actor francés Laurent Lafitte, no esquivó los temas globales. Juliette Binoche, presidenta del jurado de la sección oficial, evocó la guerra en Gaza y a los rehenes del conflicto, mientras que una carta firmada por 380 figuras del cine, como Pedro Almodóvar, Javier Bardem y Susan Sarandon, denunció el “genocidio” en Gaza y el silencio de la industria. Binoche, quien no firmó la carta, evitó profundizar en su postura durante una rueda de prensa previa. El festival también rindió tributo a la actriz belga Émilie Dequenne, al director David Lynch y a la fotoperiodista palestina Fatma Hassouna, fallecidos recientemente. Quentin Tarantino, otro invitado estelar, dio por inaugurado el certamen con su característico entusiasmo.
En el ámbito cinematográfico, el festival arrancó con la proyección de Partir un jour, ópera prima de la francesa Amélie Bonnin, una comedia musical sobre una chef que enfrenta un embarazo inesperado. España destacó con la participación de Fillos do vento: a rapa, un mediometraje documental de Brais Revaldería, en la sección de cine inmersivo, y dos filmes en competencia por la Palma de Oro: Romería de Carla Simón y Sirât de Óliver Laxe. El festival, que se extenderá hasta el 24 de mayo, incluye 22 películas en competencia, con nuevos trabajos de directores como Wes Anderson, Richard Linklater y Julia Ducournau.
La intervención de De Niro resonó en redes sociales, donde usuarios destacaron su defensa del arte como resistencia. “El arte es verdad y por eso incomoda a los autócratas”, citó un medio en X, reflejando el impacto de sus palabras. Según reportes de Público y La Vanguardia, el actor criticó específicamente los aranceles de Trump, que podrían afectar la distribución de cine internacional en Estados Unidos, un tema que generó debate en la industria. Cannes, conocido por su plataforma global, reforzó su papel como espacio de reflexión política y artística en esta edición.
