En México, los adultos mayores que viven solos enfrentan una realidad marcada por la soledad y la vulnerabilidad ante la delincuencia. De los 4.3 millones de personas mayores que residen sin compañía, uno de cada cinco ha sido víctima de fraude o extorsión, según datos recientes. La mayoría, el 70%, opta por no denunciar estos delitos, ya sea por temor o por falta de información, lo que agrava su situación.
Alicia, de 70 años, vive con su hermana, también adulta mayor, en Oaxaca. Relata cómo ha evadido intentos de extorsión telefónica: “Me llaman diciendo ‘mamá, deposita dinero’, pero como no tengo hijos, cuelgo”. En la calle, la desconfianza es constante. Recuerda un encuentro sospechoso al anochecer, cuando un hombre le pidió acercarse a la reja de su casa con un pretexto dudoso. “No me acerqué, la puerta siempre está con llave”, afirma. Por su parte, Artemio Cano, de 78 años, narra un incidente en la calle del Ajusco, donde una pareja en un auto intentó engañarlo con una falsa familiaridad. Logró escapar al refugiarse en una verdulería.
Además, los cajeros automáticos y comercios son puntos críticos. Alfonso, de 78 años, perdió 20 mil pesos tras confiar en un supuesto amigo que le prometió una casa de interés social, un engaño que nunca se concretó. Ante esta problemática, la Secretaría de Seguridad Ciudadana, a través de Christopher Alejandro Islas, subdirector en el sector Polanco, recomienda no colocar letreros que indiquen que un adulto mayor vive solo y evitar recibir a desconocidos en casa. También destaca la importancia de reportar cualquier emergencia al 911.
Mientras tanto, los lazos vecinales emergen como una alternativa de protección. Alicia menciona que en su colonia, mayoritariamente habitada por adultos mayores, las vecinas se cuidan mutuamente. Sin embargo, la necesidad de mayor seguridad y compañía persiste, en un contexto donde la confianza se erosiona y los adultos mayores claman por entornos más seguros.
