En 2024, la tasa de sindicalización en México se mantuvo en niveles bajos, con solo el 12.8% de los trabajadores formales afiliados a un sindicato, según datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) del Inegi. Esta cifra refleja un estancamiento en la participación sindical, a pesar de las reformas laborales impulsadas en los últimos años para fortalecer la representación de los trabajadores y democratizar los procesos internos de los sindicatos. La falta de avances evidencia los retos que persisten en el ámbito laboral mexicano.
Entre los factores que explican esta baja afiliación se encuentra la desconfianza hacia los sindicatos, percibidos por muchos trabajadores como organizaciones que no defienden adecuadamente sus intereses. Asimismo, la opacidad en algunas prácticas sindicales y la prevalencia de contratos colectivos de protección han contribuido a esta situación. A ello se suma el desconocimiento generalizado sobre las reformas laborales, lo que limita la capacidad de los trabajadores para exigir sus derechos y participar activamente en la vida sindical.
A pesar de los esfuerzos legislativos, el panorama laboral en México enfrenta el desafío de revitalizar el sindicalismo. La necesidad de transparentar los procesos y garantizar una representación genuina será clave para revertir el estancamiento y fomentar una mayor afiliación en el futuro.
