El cardenal Robert Francis Prevost, de 69 años, elegido como nuevo Papa bajo el nombre de León XIV, se presentó ante miles de fieles desde el balcón de la Basílica de San Pedro, donde pronunció su primer discurso como líder de la Iglesia Católica. El cardenal protodiácono, Dominique Mamberti, anunció su elección tras la fumata blanca que emergió de la chimenea de la Capilla Sixtina a las 11:30 horas (hora de Roma), marcando el fin de un cónclave de dos días. Prevost, agustino nacido en Chicago con raíces latinas y 18 años de trabajo misionero en Perú, logró los 89 votos necesarios, dos tercios de los 133 cardenales electores, en la quinta ronda de votaciones.
El cónclave, iniciado el 7 de mayo en la Capilla Sixtina, se desarrolló bajo estrictas medidas de secreto y aislamiento. Los cardenales, procedentes de 71 países, enfrentaron un proceso sin un candidato predominante al inicio. La primera jornada culminó con una fumata negra tras una sola votación. En el segundo día, dos rondas matutinas no alcanzaron consenso, pero la sesión vespertina resultó decisiva. La duración de menos de 48 horas se alinea con la media de cónclaves recientes, que suelen extenderse entre dos y tres días.
Prevost, prefecto del Dicasterio para los Obispos desde 2023 y cardenal desde ese mismo año, se distingue por su perfil pastoral y su alineación con las reformas del papa Francisco. Su labor en Perú, donde también posee nacionalidad, incluyó la formación de sacerdotes y el servicio a comunidades marginadas. Como prefecto, influyó en la selección de obispos comprometidos con la sinodalidad, la misericordia y la atención a los pobres. Su crítica a políticas migratorias restrictivas en Estados Unidos refleja su enfoque en los más vulnerables. Políglota, con un doctorado en Derecho Canónico, combina experiencia administrativa global, tras dirigir la Orden de San Agustín entre 2001 y 2013, con un enfoque teológico riguroso.
La elección de un estadounidense rompe con la tradición no escrita que evitaba papas de esta nacionalidad, debido a la influencia geopolítica del país. Prevost, sin embargo, se consolidó como un candidato de consenso, sin generar oposición significativa entre sectores progresistas ni conservadores. Su visión aboga por una Iglesia cercana a las periferias, en continuidad con las prioridades de Francisco, como la lucha contra abusos, la transparencia financiera y el cuidado de la creación. León XIV enfrenta desafíos como la polarización dentro de la Iglesia, los conflictos globales y la necesidad de fortalecer la unidad entre los mil 400 millones de católicos en el mundo.
