Miles de fieles y más de 60 jefes de Estado despidieron al Papa Francisco en una emotiva misa exequial celebrada en la Plaza de San Pedro, tras su fallecimiento el pasado 21 de abril a los 88 años. La ceremonia, presidida por el cardenal Giovanni Battista Re, decano del Colegio Cardenalicio, destacó el legado del pontífice argentino en favor de la paz, los migrantes y los más desfavorecidos. El féretro, trasladado en un papamóvil por las calles de Roma, llegó a la Basílica de Santa María la Mayor, donde se realizó la inhumación a puerta cerrada, cumpliendo el deseo expreso de Francisco.
La misa, iniciada a las 10:00 horas (hora local), reunió a 980 concelebrantes, entre cardenales, obispos y sacerdotes, y a unos 200 mil asistentes en la plaza, según cifras del Vaticano. Entre los presentes destacaron líderes como el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, el presidente de Argentina, Javier Milei, y el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva. La homilía del cardenal Re resaltó los esfuerzos de Francisco por los refugiados y su incansable llamado a la paz frente a conflictos globales, como los de Ucrania y Palestina.
El féretro, recibido con aplausos y vítores, recorrió un trayecto de seis kilómetros desde San Pedro hasta Santa María la Mayor, donde descansará en una tumba sencilla con la inscripción “Franciscus” y una réplica de su cruz pectoral en plata. La capilla ardiente, abierta desde el 23 de abril en la Basílica de San Pedro, permitió que miles de fieles se despidieran del pontífice durante tres días. El Vaticano reportó que más de 250 mil personas visitaron la basílica, mientras que unas 400 mil se congregaron en Roma para el funeral, según medios locales.
La ceremonia marcó el inicio de los Novendiales, nueve días de luto tradicionales en la Iglesia Católica, que culminarán el 4 de mayo. Posteriormente, entre el 5 y el 15 de mayo, se convocará el cónclave para elegir al sucesor de Francisco, conforme a las normas vaticanas. La seguridad en Roma se reforzó con más de 4 mil efectivos policiales y una zona de exclusión aérea, ante la presencia de 148 delegaciones internacionales, incluyendo representantes de 10 monarquías y 10 organismos internacionales.
Francisco, fallecido por un derrame cerebral y una insuficiencia cardíaca, dejó un legado de reformas en la Iglesia, enfocadas en la misericordia, el diálogo interreligioso y el apoyo a los pobres. Su pontificado, iniciado en 2013, transformó la imagen de una institución marcada por escándalos, promoviendo una Iglesia más cercana a los fieles. La tumba en Santa María la Mayor, elegida por su devoción a la Virgen Salus Populi Romani, estará abierta al público a partir del 27 de abril.
