En México, tres de cada cuatro policías municipales no perciben un salario digno, y menos del 70 por ciento cuenta con prestaciones básicas como aguinaldo, vacaciones o prima vacacional, según un diagnóstico de México Evalúa. Domitilio, policía en Villa Nicolás Romero, ilustra esta realidad: con un ingreso quincenal de 3 mil 800 pesos —por debajo del mínimo de 4 mil182 pesos establecido— y descuentos como 250 pesos para su propio seguro de vida, combina su labor de 84 horas semanales con trabajos de albañilería, plomería y electricidad para subsistir. “Uno se encomienda a Dios y adelante”, comparte, reflejando la vulnerabilidad de quienes protegen a la ciudadanía.
Esta precariedad no es aislada. Datos del Inegi muestran que en 2022 había solo 173 mil 407 policías municipales, el número más bajo desde 2010, con 1.4 elementos por cada mil habitantes, lejos del estándar mínimo de 1.8 recomendado. Además, entre 19.3 por ciento y 52.5 por ciento de los agentes tiene acceso a seguridad social, y apenas 26 por ciento cuenta con prestaciones de retiro. Otros apoyos, como asistencia psicológica (25.7 por ciento) o asesoría jurídica (28.8 por ciento), son aún más escasos, dejando a muchos sin herramientas para enfrentar los riesgos físicos y emocionales de su trabajo.
Por si fuera poco, la financiación municipal agrava el problema. Entre 2012 y 2022, el 72.3 por ciento de los ingresos de los municipios dependió de la Federación y estados, limitando su capacidad para mejorar las condiciones laborales. México Evalúa propone reformas legales, mayor acceso a fondos y colaboración con la sociedad civil para dignificar la labor policial. Mientras, agentes como Domitilio persisten, motivados por el agradecimiento ciudadano, aunque él mismo admite: “No vale la pena arriesgar la vida, pero no tienes otra oportunidad”.
