El Fondo Monetario Internacional (FMI) ajustó a la baja sus previsiones de crecimiento económico global para 2025 y 2026, atribuyendo el recorte al impacto de los aranceles impuestos por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que alcanzan niveles no vistos en un siglo. Según la actualización de las Perspectivas de la Economía Mundial, publicada este martes, el crecimiento global se situará en 2.8 por ciento para 2025, 0.5 puntos menos que lo estimado en enero, y en 3 por ciento para 2026, 0.3 puntos por debajo de la proyección anterior. El organismo también advirtió que la inflación descenderá más lentamente de lo esperado, proyectando un 4.3 por ciento este año y 3.6 por ciento por ciento en 2026, con alzas significativas en economías avanzadas como Estados Unidos.
Las tensiones comerciales, exacerbadas por aranceles universales y tasas más altas —actualmente suspendidas para algunos países—, han generado una “extrema incertidumbre” que afecta a todas las regiones, según Pierre-Olivier Gourinchas, economista jefe del FMI. Estados Unidos verá su crecimiento reducido a 1.8 por cietno en 2025, un punto menos que en 2024, mientras que México enfrentará una contracción de -0.3 por ciento, impactado directamente por los aranceles. En la zona euro, el crecimiento se desacelerará a 0.8 por ciento este año, con Alemania estancada en 0 por ciento. China, por su parte, crecerá un 4 por ciento, 0.6 puntos menos de lo previsto. El comercio mundial, afectado por la fragmentación económica, se expandirá solo un 1.7 por ciento, la mitad de lo registrado en 2024.
Pese a estos ajustes, el FMI no anticipa una recesión en Estados Unidos, aunque la probabilidad aumentó al 37 por ciento. Gourinchas destacó la necesidad de que los bancos centrales, como la Reserva Federal, mantengan su independencia para controlar la inflación, que en Estados Unidos alcanzará el 3 por ciento en 2025.
Aunque los mercados financieros han mostrado un reequilibrio ordenado, el organismo subrayó que una escalada en las tensiones comerciales podría endurecer las condiciones económicas y reducir aún más el crecimiento global, que a mediano plazo seguirá por debajo del promedio histórico.
