Profesores de la Universidad de Harvard iniciaron una demanda contra la administración de Donald Trump para bloquear la revisión de casi 9 mil millones de dólares en fondos federales, argumentando que esta medida busca coartar la libertad académica y de expresión. La acción legal, presentada el 11 de abril en un tribunal federal de Boston por el capítulo de Harvard de la Asociación Estadunidense de Profesores Universitarios (AAUP), responde a las exigencias del gobierno de imponer cambios en políticas universitarias, como la eliminación de programas de diversidad, equidad e inclusión (DEI) y la prohibición de cubrebocas en protestas, bajo la amenaza de cortar el financiamiento. Estas demandas, según los académicos, violan la Primera Enmienda y el Título VI de la Ley de Derechos Civiles de 1964.
La administración Trump justificó la revisión, que incluye 8.7 mil millones de dólares en subvenciones y 255.6 millones en contratos, como parte de una campaña contra el supuesto “antisemitismo” en campus universitarios, en particular por protestas propalestinas. Sin embargo, los profesores sostienen que el gobierno explota esta narrativa para imponer preferencias políticas, afectando la independencia de la universidad. “La Primera Enmienda no permite a funcionarios gubernamentales silenciar críticos suprimiendo discursos que no les agradan”, afirmó Andrew Crespo, profesor de derecho y asesor de la AAUP, según reportó Reuters. Harvard, al igual que Columbia, enfrenta presiones similares, aunque esta última cedió a varias demandas del gobierno.
Por otro lado, la controversia se extiende más allá de la financiación. Universidades como Harvard y Columbia han reportado la revocación de visas de estudiantes internacionales relacionados con protestas propalestinas, como el caso de Mahmoud Khalil, estudiante de Columbia cuya deportación fue ordenada, aunque un juez federal en Nueva Jersey frenó temporalmente la medida. Estos eventos han avivado el debate sobre la libertad de expresión en las instituciones educativas y las tensiones entre el gobierno de Trump y las universidades, marcadas por profundas diferencias ideológicas.

