La Comisión de Comercio Justo de Japón (JFTC) acusó este martes a Google de infringir las leyes antimonopolio al imponer la preinstalación de su motor de búsqueda en teléfonos Android, una práctica que, según el regulador, limita la competencia. Esta medida, que marca la primera acción de este tipo contra una gran empresa tecnológica en el país, ordena a la compañía detener dicha práctica, en línea con investigaciones similares en Estados Unidos y Europa.
La JFTC inició su indagatoria en 2023, tras consultar con autoridades extranjeras que han cuestionado el dominio de Google en el mercado. La orden de cese y desistimiento señala que la preinstalación del buscador en dispositivos Android restringe las opciones de otros competidores, consolidando una posición monopolística. Aunque no se han especificado sanciones económicas, el regulador japonés busca garantizar un mercado más equitativo para los consumidores y empresas tecnológicas.
Por su parte, Google Japón expresó en un comunicado que considera la decisión “lamentable” y defendió sus inversiones en el país para fomentar la innovación. La empresa, filial de Alphabet Inc., no ha aclarado si impugnará la orden legalmente, aunque en casos similares, como el fallo de un juez estadounidense en 2024 que también señaló prácticas anticompetitivas, Google ha optado por apelar, argumentando que su popularidad responde a la calidad de sus servicios.
Este caso refleja un creciente escrutinio global hacia las grandes tecnológicas. En Europa, Google también ha enfrentado críticas por su dominio, mientras que en Japón, la acción de la JFTC podría sentar un precedente para futuras regulaciones. La resolución final y sus implicaciones en el mercado de smartphones aún están por definirse, pero el debate sobre la competencia tecnológica sigue en ascenso.

