El Ferrocarril del Istmo de Tehuantepec, operador del Tren Interoceánico, confirmó que no existen registros de mantenimiento o supervisión en la Línea Z desde su inauguración en diciembre de 2023. Esta revelación surge en respuesta a una solicitud de información presentada por EL UNIVERSAL, tras el descarrilamiento ocurrido en diciembre de 2025 en Oaxaca, que dejó un saldo de 14 personas fallecidas. Las direcciones de Operaciones e Infraestructura realizaron una búsqueda exhaustiva en archivos físicos y electrónicos, pero no hallaron documentos al respecto. La entidad argumentó que no hay obligación legal para generar tales informes, conforme a la Ley General de Transparencia y Acceso a la Información Pública.
Además, el Tren Interoceánico clasificó como reservada por cinco años, hasta 2031, la información técnica de los vagones involucrados en el accidente, invocando razones de seguridad nacional para evitar posibles sabotajes o actos ilícitos. El primer informe de la Fiscalía General de la República (FGR) atribuyó el siniestro a un exceso de velocidad, mientras que un peritaje en seguridad industrial determinó que la locomotora FIT-3027 incumplía las normas establecidas en el reglamento del servicio ferroviario. Esta falta de transparencia se extiende a la Secretaría de Marina (Semar), que, pese a coordinar el proyecto, remitió las consultas a organismos independientes como el Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec y el propio Ferrocarril del Istmo, alegando su autonomía de gestión.
En este contexto, la ausencia de documentación plantea interrogantes sobre la supervisión operativa de una infraestructura clave para el desarrollo regional. Expertos y analistas, como Carlos Beas, han calificado el descarrilamiento como una «tragedia advertida», destacando posibles fallos en la prevención. Mientras tanto, las autoridades continúan investigando, aunque la reserva de datos complica el acceso público a detalles cruciales para evaluar responsabilidades y prevenir futuros incidentes.
