Monseñor Pedro Vázquez Villalobos, arzobispo de Antequera-Oaxaca, presidió este viernes la tradicional bendición de las aguas frescas con motivo del Viernes de la Samaritana, una celebración que solo se vive en esta entidad y que marca el cuarto viernes de Cuaresma.
En el acto, el prelado recordó el encuentro de Jesús con la mujer samaritana junto al pozo de Jacob y vinculó la costumbre oaxaqueña de repartir aguas de distintos sabores con una invitación más profunda. “Nuestro mundo sigue teniendo sed”, dijo, al referirse no solo a la sed física que se calma con las bebidas preparadas por la comunidad, sino a la sed emocional y espiritual que muchas personas cargan en su vida diaria. Señaló que en los hogares, entre esposos, hermanos o convivientes, a veces se niega la palabra, el saludo o la comprensión, cerrando así la fuente de amor que cada uno puede ser para el otro.
Con especial énfasis, el arzobispo llamó a los hombres a respetar la dignidad de la mujer, recordando que del vientre materno proviene toda vida y que Jesús trató a las mujeres con ternura y respeto, como se lee en el Evangelio con la samaritana y la mujer adúltera. “Admiremos la belleza de Dios en el rostro de la mujer”, exhortó, y pidió mirarlas con cariño, sin humillación ni miedo. Al concluir, impartió la oración de bendición sobre las aguas frescas y sobre los presentes, deseando que este gesto de fe prepare mejor la celebración de la Pascua. Agradeció a los visitantes que eligieron Oaxaca para disfrutar estos días y, con humor oaxaqueño, recordó que, aunque originario de Jalisco, tras 13 años en la entidad se siente “oaxaqueño de corazón”.

