Por Óscar García
Una falla eléctrica fue la causa del incendio registrado durante la madrugada del pasado sábado en la zona de Punta Zicatela, en Puerto Escondido, confirmó el gobernador de Salomón Jara Cruz, quien también señaló que el siniestro dejó severos daños en establecimientos ubicados en esta franja turística.
El mandatario estatal informó que realizó un recorrido por la zona afectada para supervisar personalmente los daños y dialogar con comerciantes que resultaron perjudicados por el fuego. En la inspección participaron también autoridades de la Coordinación Estatal de Protección Civil y Gestión de Riesgos, quienes elaboraron el dictamen técnico correspondiente.
El titular de la dependencia, Manuel Maza Sánchez, explicó que el incendio dejó al descubierto la necesidad urgente de fortalecer las condiciones de seguridad en los negocios instalados en este destino turístico, donde se detectaron problemas de hacinamiento y el uso de materiales altamente inflamables en las construcciones.
De acuerdo con el informe, aunque algunos establecimientos contaban con estructuras de concreto, gran parte de las edificaciones utilizaban madera y techos de palma seca, lo que facilitó la rápida propagación de las llamas. A ello se sumó que las palapas estaban colocadas a escasa distancia entre sí, lo que incrementó el riesgo de que el fuego se extendiera con rapidez.
Durante la revisión también se detectó que varios negocios contaban con sistemas eléctricos antiguos. Algunos propietarios reconocieron que las instalaciones tenían hasta 30 años de antigüedad, situación que aumenta el riesgo de cortocircuitos debido al deterioro del aislamiento de los cables.
Protección Civil subrayó que la revisión periódica de las instalaciones eléctricas es fundamental para prevenir este tipo de incidentes. No obstante, se constató que ninguno de los establecimientos afectados contaba con un programa interno de Protección Civil ni con verificaciones técnicas actualizadas.
El incendio dejó afectaciones en 20 locales comerciales, 15 palapas y 40 cabañas, además de causar daños a 35 palmeras de cocotero, algunas de las cuales podrían recuperarse parcialmente. Las áreas dañadas corresponden principalmente a cuatro concesionarios que rentaban espacios a diversos comerciantes.
A pesar de la magnitud del siniestro, las autoridades confirmaron que no se registraron personas lesionadas ni víctimas mortales, lo que atribuyeron a la rápida reacción de habitantes y prestadores de servicios, así como a la intervención oportuna de los cuerpos de emergencia.
Finalmente, Protección Civil recomendó la demolición de las estructuras que quedaron en pie y el retiro total de escombros para evitar riesgos de colapso. Asimismo, planteó la necesidad de replantear la reconstrucción del área bajo nuevos criterios de seguridad, con el objetivo de prevenir incidentes similares en el futuro.
