A un año de la desaparición masiva de aproximadamente 40 migrantes de origen cubano en la costa de Chiapas, familiares de las víctimas han enviado un llamado urgente al gobierno de México ante la falta de resultados en las investigaciones. El grupo, que buscaba llegar al estado de Oaxaca por vía marítima para eludir los controles migratorios y continuar su trayecto hacia el norte, perdió todo contacto con sus familias el 21 de diciembre de 2024 en la localidad de San José el Hueyate, municipio de Mazatán. Madres y abuelas denuncian que, a pesar de haber sostenido diversas reuniones virtuales con las autoridades federales, no han recibido informes concretos que permitan determinar el paradero de jóvenes como Dayranis Tan Ramos, Jorge Alejandro Lozada Santos y Samel Armando Reyes Álvarez.
En este sentido, la opacidad institucional y las discrepancias en los registros oficiales han incrementado la angustia de los parientes. Mientras que los testimonios coinciden en que la mayoría del grupo desapareció el mismo día al intentar abordar barcazas, algunas fichas de búsqueda emitidas por el gobierno de Chiapas presentan fechas y lugares contradictorios, como es el caso de la joven Lorena Rosabal Guevara. Investigaciones periodísticas independientes han planteado dos escenarios críticos: un posible naufragio en aguas del Pacífico o el secuestro masivo por parte de células del crimen organizado que operan en la zona fronteriza. No obstante, la fiscalía estatal inicialmente postergó las indagatorias bajo el argumento de requerir denuncias formales, un proceso sumamente complejo para familias que se encuentran fuera del territorio nacional.
Finalmente, este caso pone de relieve la vulnerabilidad extrema de las comunidades migrantes en el sureste mexicano, donde el secuestro se ha convertido en una herramienta sistemática de los grupos delictivos. Para los familiares, la incertidumbre de no saber si sus hijos naufragaron o están cautivos se agrava por el silencio de las autoridades que, hasta el momento, no han brindado una ruta clara de localización. La exigencia es unánime: transparencia y voluntad política para esclarecer el destino de estos 40 ciudadanos cubanos, quienes veían en la costa de Oaxaca una puerta de esperanza y hoy forman parte de las trágicas estadísticas de desaparición en la ruta migratoria.
