Investigaciones revelan que el CJNG lidera redes criminales que provocan deforestación, contaminación por mercurio y extorsión en costas, con graves efectos ambientales y sociales más allá del narcotráfico.
El Cártel Jalisco Nueva Generación trafica más de 200 toneladas de mercurio desde México hacia la Amazonía de Perú, Bolivia y Colombia para abastecer la minería ilegal de oro, según la Agencia de Investigación Ambiental (EIA) y reportes de Mongabay Latam.
Esta actividad contamina ríos y suelos con metales tóxicos, mientras el grupo controla al menos 19 minas de mercurio en la Sierra Gorda de Querétaro. Además, infiltra el cultivo de aguacate en Jalisco, lo que genera pérdida masiva de bosques mediante tala clandestina documentada por imágenes satelitales.
En el Pacífico mexicano y en puertos ecuatorianos como Puerto Bolívar, el CJNG extorsiona a pescadores artesanales y utiliza rutas marítimas para el narcotráfico, lo que agrava la pobreza y la violencia en comunidades costeras. Más del 70 por ciento de los pescadores en esa zona ecuatoriana pagan cuotas de extorsión a bandas aliadas. Estas operaciones forman parte de un modelo criminal que expande industrias contaminantes como narcolaboratorios y tala ilegal.
El grupo criminal extiende su influencia a través de alianzas con mafias locales en varios países, lo que acelera la degradación ambiental en regiones vulnerables y atrapa a poblaciones en ciclos de amenaza y explotación económica.

