La Cámara de Diputados rechazó el dictamen de reforma electoral propuesto por la presidenta Claudia Sheinbaum, al no alcanzar la mayoría calificada requerida para modificar la Constitución. En la votación en lo general, se registraron 259 votos a favor —todos de Morena— frente a 234 en contra de PT, PVEM, PAN, PRI y MC, con una abstención. El pleno desechó la iniciativa sin debate amplio, pues solo intervinieron los coordinadores parlamentarios, y el resultado confirmó la falta de consenso incluso dentro de la alianza gobernante.
El Partido del Trabajo y el Partido Verde Ecologista de México, aliados habituales de Morena, anunciaron y cumplieron su voto en contra, aunque reiteraron que mantienen su pertenencia a la coalición. La oposición integrada por PAN, PRI y MC también rechazó la propuesta desde el inicio del proceso en comisiones. De este modo, la iniciativa —que requería al menos 334 votos para avanzar al Senado— no superó el umbral constitucional y quedó sepultada en la Cámara baja.
El rechazo revive precedentes similares de años anteriores, cuando los mismos aliados bloquearon ajustes al financiamiento partidista. Morena reconoce la necesidad de un plan alternativo para eventuales modificaciones electorales, pero el dictamen presidencial no prosperó por la fractura temporal en el bloque oficialista y la unidad opositora.
