El Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) advierte que el alza en los precios internacionales del petróleo, impulsada por tensiones geopolíticas en Irán, crea un escenario de doble filo para las finanzas públicas y la economía mexicana. La mezcla mexicana de exportación ronda los 88 dólares por barril, nivel cercano a los registrados en 2022 durante la invasión rusa a Ucrania, y un promedio anual cercano a 90 dólares podría generar más de 400 mil millones de pesos en ingresos petroleros adicionales. Sin embargo, Óscar Ocampo, director de Desarrollo Económico del IMCO, explica que cada dólar por encima de lo presupuestado aporta cerca de 11.6 mil millones de pesos en excedentes.
El gobierno enfrenta una disyuntiva entre permitir aumentos en los precios internos de combustibles o aplicar estímulos fiscales al IEPS para contenerlos, como ocurrió en 2022 cuando se perdieron casi 400 mil millones de pesos en excedentes netos. México, como importador neto de combustibles pese a ser productor de crudo, ve amenazado el objetivo de mantener la gasolina regular por debajo de 24 pesos por litro, lo cual eleva el costo de subsidios y complica la consolidación fiscal en un contexto de déficit. De esta forma, los beneficios fiscales potenciales podrían neutralizarse por completo si se reactivan medidas de contención.
Permitir traslados plenos de precios internacionales a los consumidores implica riesgos inflacionarios, con posibilidad de que la inflación supere el cuatro por ciento, y genera efectos indirectos en costos de transporte, gas y fertilizantes que encarecen alimentos. El IMCO subraya que la volatilidad geopolítica afecta la estabilidad macroeconómica y el tipo de cambio en economías emergentes como México. Ante esta situación, el equilibrio entre ingresos extras y presiones inflacionarias o fiscales determina el impacto neto en el país.
