A pesar de que la temporada de lluvias persiste en México, la sequía ha ganado terreno por segunda quincena consecutiva, revirtiendo dos meses de mejoras previas. Según el Monitor de Sequía del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), la superficie afectada pasó del 33.8 por ciento al 34.8 por ciento del territorio nacional al 15 de agosto. Este retroceso se debe principalmente a déficits de precipitación en regiones como el noroeste, norte, noreste, occidente, Pacífico sur y sureste, donde persisten condiciones de sequía moderada a excepcional de largo plazo. Sin embargo, en contraste, zonas puntuales del noroeste, centro-occidente, sureste y la Península de Yucatán registraron lluvias por encima del promedio, impulsadas por siete ondas tropicales, el Monzón Mexicano, las bandas nubosas de la Tormenta Tropical Ivo y canales de baja presión. Estas precipitaciones contribuyeron a reducir áreas con sequía severa a excepcional en el noroeste y moderada en Yucatán, aunque no fueron suficientes para contrarrestar el avance general.
En detalle, el reporte del SMN indica que el 20.9 por ciento del país se encuentra anormalmente seco (categoría D0), el 7.5 por ciento enfrenta sequía moderada (D1), el 3.6 por ciento sequía severa (D2), el 2.1 por ciento extrema (D3) y el 0.7 por ciento excepcional (D4). Aunque el número de municipios con algún grado de sequía —de moderada a excepcional— disminuyó de 202 a 180 entre el 31 de julio y el 15 de agosto, varios estados siguen gravemente impactados. Sonora encabeza la lista con el 87.5 por ciento de sus municipios afectados, seguido por Baja California (71.4 por ciento), Tabasco (52.9 por ciento), Quintana Roo (45.5 por ciento) y Baja California Sur (40 por ciento). Esta situación resalta la variabilidad climática en el país, donde las lluvias irregulares no logran mitigar por completo los efectos acumulados de periodos secos prolongados.
Por ello, expertos del SMN enfatizan la necesidad de monitoreo continuo, ya que estos patrones podrían influir en la agricultura, el abastecimiento de agua y la gestión de recursos en las regiones más vulnerables. Mientras la temporada de lluvias avanza, el equilibrio entre precipitaciones excedentes y déficits regionales define el panorama hidrológico nacional, exigiendo estrategias adaptativas para enfrentar estos desafíos persistentes.

